10 octubre, 2006

Dejémonos de ficción erótica y retórica trasnochada.

Aclarando posturas:

En la Dominación femenina como en otros aspectos de la vida, podemos encontrar multitud de posicionamientos o posturas con relación a sus planteamientos y a la filosofía que les impulsa. Unos más acertados que otros, o más bien yo diría unos más realistas que otros.

Me refiero que tomando el ejemplo de la política, una misma cosa puede verse desde un prisma de derechas o de izquierdas, seguramente estas dos formas de ver el tema, aunque algo enfrentadas estarían dentro de lo normal o natural,……. Pero por desgracia también se pueden ver los temas desde una perspectiva de “ultra derecha” y de “ultra izquierda”,….. y seguramente ninguno de estos dos últimos puntos de vista tenga excesivos seguidores.

Mi punto de vista sobre este tema, es que no debemos caer en posicionamientos radicales ni pensar que Dominación es igual a látigos y cadenas.

Desgraciadamente muchos de los escritos y reflexiones sobre la Dominación femenina siguen repletos de folclore sadomasoquista, de tareas de sumisión imposibles, de dominantes sin escrúpulos que esconden sus autenticas intenciones, esgrimiendo el derecho de hacer lo que le venga en gana en nombre de una superioridad mal entendida.

Muchos de los temas sobre dominación se abordan desde la perspectiva de la ficción y de la exageración, y no es que a mí me impacten tanto como para que ahora les este dedicando un poco de mi tiempo, pero si que me duele ver que esas posturas tan irreales, se nos hagan pasar como normales.

Evidentemente, muchas de las posturas extremas que leemos se darán en la vida real, pero seamos realistas, son minoría. Y hacen mucho daño al colectivo.

Toda esta irracionalidad suele desembocar en una negativa de asumir el papel de dominantes cuando nuestros maridos o compañeros nos lo proponen..... y sobre eso es sobre lo que hay que pelear, la Dominación femenina nada tiene que ver con las practicas SM.

Que la mujer ejerce un poder erótico sobre el hombre, no creo que haya nadie que lo discuta. Que ese poder erótico puede cultivarse, incrementarse y usarse contra el hombre con el fin de someterle a nuestros caprichos, también es evidente.

Pero de ahí a que se pretenda ya sacar las cosas de su sitio, con afirmaciones como la de que la mujer es superior (en términos totales) al hombre….. no fastidies.

Que la mujer es sexualmente superior al hombre… correcto. Pero si hablamos en el plano de las relaciones personales, estamos o deberíamos luchar por estar en relación de igualdad.

Tampoco podemos cometer el error de afirmar que porque el hombre sea mas fuerte que la mujer, este es superior a ella. La mayor fuerza no indica superioridad alguna.

En la dominación femenina, el derecho de la mujer sobre el hombre es indiscutible, pero a menudo se olvida de que solo estamos hablando de aspectos sexuales y de aspectos de la vida que sean susceptibles de transformarse en juego erótico.


El dominio de la mujer debe basarse en el sexo, es su poder erótico el que nos otorga la necesaria obediencia del hombre, y este si que es real y se adapta a la realidad de los tiempos actuales,…. es esta filosofía la que creo que nos va a llevar a las mujeres a la supremacía en el terreno sexual.

Pero si basamos nuestro poder en latigazos, infidelidades y humillaciones sin sentido, creo que a lo más que podremos aspirar será a que siga siendo objeto de actividades clandestinas y relegado a funciones de clubes especializados….. seria una lastima que no seamos capaces de encauzar nuestro poder de forma más realista y menos teatrera…. Vamos!!, …. Algo más serio que todo eso.

Vuelvo a repetir que en el entorno de la pareja no estoy en contra de que cada uno practique sus fantasías según sus gustos, pero reivindico que el poder femenino debe ser … pues eso, femenino, muy sensual, sofisticado, altamente morboso, algo descarado …. Tantas y tantas cosas eróticas y excitantes emanan de la ostentación de nuestro poder…. Que, ¡porqué recurrir siempre a la anulación de la personalidad de nuestra pareja!.

La dominación femenina es algo que puede y debe ejercerse de un modo natural, sin necesidad de recurrir a conductas extremas que pueden hacer de la dominación femenina algo ridículo o absolutamente tiránico y por ello humanamente despreciable. Por supuesto, la mujer puede utilizar esos recursos si le apetece, pero siempre recordando que no dejan de ser juegos sexuales pensados para su diversión,pero no deben ser los verdaderos soportes de su dominio. las mujeres dominantes debemos asumir que no tenemos porque someternos a ningun tipo de ideologia o de reglas que vayan contra nuestra forma de pensamiento o de actuación. Cada una de nosotras tiene su forma propia de dominio y si lo ejercemos de una forma responsable, será tan valido como cualquier otro.

El hombre solo debe quedar bajo la obediencia absoluta de la mujer, en cuanto a lo concerniente a su vida sexual. El resto de facetas de la vida del hombre no pertenecen a la mujer, me refiero a que nuestro ámbito de dominio no debemos extenderlo más allá de lo puramente sexual.

Otro aspecto que también se ha convertido en un tópico dentro de las relaciones de dominación, es la creencia de que todo lo que haga la mujer estará bien echo y que va a redundar en un mejor funcionamiento de la pareja y en una mejor sumisión de él.

Pues no amigas, no siempre es así,

Evidentemente hay mujeres que se extralimitan al controlar todas y cada una de las actividades de la casa y de sus maridos, y a demás controlan todas las funciones sexuales de sus compañeros, muchas de ellas les mantienen castos durante largas temporadas con el fin de mantenerles más atentos a su servicio. Pero los hombres, nos guste o no, eyaculan. La persistente negación del orgasmo sólo puede llevar a la impotencia, la represión y el cansancio. Diablos, ¡quiero un hombre, no una marioneta!.

Controlar la eyaculación de nuestro compañero forma parte de nuestro dominio, y cada una de nosotras la empleará a su manera, pero siempre en la medida necesaria.

No se trata del poder por el poder, sino, de obtener placer a través de este poder, a demás….. Obtengo de él mejores servicios, si atiendo sus necesidades.

En el servicio y obediencia a la mujer el hombre debe encontrar su realización plena. Y esa obediencia puede aportarnos muchas alegrías a las mujeres si sabemos administrarla,…. si le cuidamos adecuadamente.

Un hombre también requiere de nuestros cuidados para ser el amigo leal y el compañero fiel que todas deseamos. Esos cuidados empiezan por la atención a las necesidades del hombre, ¡no desde luego por golpearle y torturarle sin sentido!, Y el primero de esos cuidados es el sexual. Si queremos dominar efectivamente a un hombre no debemos desatenderle nunca el aspecto sexual, teniendo cuidado, eso sí, de que siempre seamos nosotras las que llevemos la iniciativa.

Podemos controlar todo lo controlable y más, pero siempre en su medida correcta. Siempre vigilantes para que nuestra pareja goce de una excelente salud mental y sexual.

Otro mito que debemos derrumbar es el de que las mujeres dominantes no podemos ser pasivas. A mí personalmente me encanta ser pasiva, mientras mi pareja me colma de caricias y atenciones, me encanta que adore mi cuerpo, pero mi compañero en ningún momento debe confundir y de hecho no confunde mi pasividad con un papel de objeto sexual o secundario respecto a él. En el caso de que adoptes un papel pasivo, debes indicar a tu hombre con claridad qué es lo que quieres que te haga. No me cansare de repetirlo: bajo ningún concepto debes perder la iniciativa sexual.

Y por último, otra de las cosas que no comparto es la obstinación de muchas de nosotras en despreciar o negar los deseos de sumisión femeninos. Negar que estos deseos forman parte de las fantasías de muchas mujeres es otra de las falacias que no llegan a ninguna parte. No es una actitud sensata despreciar esos deseos y tratarlos como una desviación de la forma natural de dominio entre sexos.

No hay nada de malo en que una mujer practique con su hombre juegos de inversión de papeles, la única condición es, como ya he dicho antes, que estos juegos se hagan bajo el control y por iniciativa nuestra, a demás de en la forma que nosotras queramos. Pueden incluso ser muy excitantes y relajantes para aquellas a las que el papel de dominantes resulte cansino. Por supuesto, como mujer que defiendo la dominación femenina como el estado natural de relación sexual con los hombres, no estoy a favor de ningún tipo de sumisión de la mujer al hombre que supere el grado de juego sexual.

Considero que la dominación femenina es el modelo hacia el que irremediablemente la humanidad avanzará en tiempos venideros. Pero desde luego será una dominación en el terreno sexual y por supuesto mucho menos dogmática y aferrada a viejos estereotipos sadomasoquistas. En definitiva una dominación sexual practicada por mujeres libres de toda clase de prejuicios y estereotipos que en la actualidad nos quieren imponer desde diversos medios de comunicación.

Yo conseguí ser auténticamente dominante desde el mismo instante en que me sentí libre de todo los prejuicios que os he mencionado. Espero que vosotras también lo consigáis.

Escrito por: Mistress Terry

2 comentarios:

Andres Pajerillo dijo...

Si, efectivamente, la humanidad parece encaminarse hacia algo similar a lo que indicas.

Respecto al poder sexual de la mujer sobre el hombre, es indudable. Yo me di cuenta desde mis primeras experiencias masturbatorias admirando chicas en revistas er{oticas

Andres Pajerillo dijo...

Muy bueno este post.
El blog se ve muy interesante, he revisado algunos posteos tuyos y llaman mucho la atención por la búsqueda de un trato correcto a los hombres.

Y respecto al tema de la dominación de la mujer sobre el hombre usando el sexo como arma, me parece que es bastante claro que tienes toda la razón